10 truquillos para volver a enamorarse de Suiza

imagesSí, a mí también me ha pasado. Cuando nos conocimos el flechazo fue instantáneo, todo en Suiza me gustaba. Era tan bonita, tan divertida… podía pasar las horas muertas perdida en sus campos o vagando por sus calles. Y sin querer-queriendo me enamoré hasta las trancas.

Al mismo tiempo, lo confieso, me olvidé un poco de España. Nuestra relación se había deteriorado bastante en los últimos tiempos. Ya se sabe, la rutina, lo de siempre, que si tú, que si yo… Pero volvamos a mi love story. Me enamoré de Suiza y no se me ocurría mejor lugar en el que estar. Cuando nos separábamos la echaba de menos y estaba deseando volver a sus brazos. Ay, ángel de amor…

Como es normal, todo lo que sube, baja y ese beber los vientos por Suiza se fue apagando. Me seguía haciendo tilín y regalándome preciosos paisajes, pero ya no era lo mismo. Y llegó el desencanto como un bofetón.

Para sobrellevar el desengaño volví mis ojos -y mis pies- a España, esa España que al final uno no se puede arrancar del pecho así como así. Y menos de vacaciones, porque de vacaciones España es mucha España. Al final devolví mi cuerpo rellenito de cañas y tapas (muchas tapas) a una Suiza que ya hasta me caía mal, oiga. La vuelta fue dura y nada más pisar suelo suizo me pillé una morriñitis agúda que me quitó hasta las ganas de comer (que tampoco me vino tan mal, jeje).

Con esas entré en la fase del “¿Me voy? Venga, no. ¿Me quedo? ¿Pero qué hago yo aquí?… ¿Entonces me voy?” Y dale vuelta al molino. Pero como de base tengo poca paciencia, y menos conmigo misma, me cogí figuradamente de los pelos y me obligué a pasar a la acción con la vista puesta en hacer las paces con Suiza.

Objetivo: encontrar trabajo, ocupar mi tiempo y disfrutar de todo lo bueno que ofrece este país y que al llegar veía tan claro, con sus virtudes y sus defectos. Defectos que en aquel momento brillaban como luces de neón en Las Vegas.

Decálogo para una reconciliación 

Si a alguno de vosotros ha pasado por esta “historia de amor-odio” entenderá cuando digo que “reenamorarse” de Suiza no es cosa de un par de días. Zamora no se tomó en una hora. Para superar esta etapa del dichoso proceso de adaptación (que al final no es más que eso, una fase de lo más normal por la que se suele pasar) lo mejor es aceptar que se está jodido, con perdón, y presentar batalla: pensar lo que se quiere, marcarse objetivos alcanzables, ser positivos y poner toda la chicha en el asador.

A continuación, comparto con vosotros mis truquillos para dejar atrás la crisis y volver a estar a bien con este país:

  1. Identifica el problema principal y trabaja para solucionarlo: si tu problema es que no tienes trabajo, entrégate en cuerpo y alma a la búsqueda de empleo hasta que lo encuentres. Si es la soledad, amplía tu círculo social hasta que des con personas afines que se conviertan en amigos. Si te aburres a muerte, encuentra nuevas actividades que te motiven. Para todo problema hay solución.
  1. Aunque la soledad no sea tu problema, socializa a tope. No te quedes en casa lamentándote. Comparte tu tiempo libre con otras personas y conoce gente nueva. Esto siempre te va a aportar algo positivo: pasar un buen rato, hacer amigos, encontrar pareja y/o conseguir buenos contactos en el plano laboral.

En este punto, insisto en la importancia de no enrocarse en “mis amigos de verdad están en España” (he visto casos) y hacer amigos de verdad. No solo van a mejorar los buenos momentos y ayudarte a sobrellevar los malos, sino que a la larga se van a convertir en tu “familia suiza”. Otro consejo que me dieron en su día y que hoy suscribo es: “no te limites a relacionarte con el colectivo español/latino por el mero hecho de hablar el mismo idioma y compartir cultura”. Por afinidad, al final es inevitable hacer amigos españoles pero es bueno abrirse a otras culturas. Te sorprenderá descubrir un buen amigo de verdad en alguien que viene del otro lado del mundo. Y qué decir tiene de lo beneficioso que será para tu inglés / alemán / francés / chino mandarín 🙂

  1. Intégrate disfrutando de actividades típicamente suizas que te ayudarán a conocer y comprender la cultura helvética. No te pierdas una fiesta popular (como la quema del Böögg en Zürich), ve a las ferias de los pueblos, a los mercadillos en Navidad, bebe Glüwein, visita el Ticino, esquía en invierno, cómprate una bici, coge setas en otoño y alucina con el sol en primavera como si fuera la primera vez que lo ves en tu vida. En una palabra: asuízate un poco.
  1. Saborea la novedad y sobre todo la libertad. Piénsalo, vives en un país extranjero donde no te conoce nadie, tu vida es una página en blanco que puedes llenar con nuevos amigos, nuevas experiencias, giros a nivel profesional… un lujo que no nos permitimos acomodados en nuestra vida de siempre. Aprovecha para conocerte a fondo, disfruta de ti mismo y haz lo que te de la santa gana (siempre que sea para tu bien y el de los demás).
  1. Descubre que emigrar es ganar: ganas nuevas experiencias, ganas aprendizaje, ganas nuevos amigos, ganas una nueva vida que jamás habrías vivido si no sales de España, ganas idiomas, ganas experiencia laboral en otro país -clave de cara a futuro, hagas lo que hagas- ganas paisajes que se grabarán en tus retinas, ganas la alegría del reencuentro con los tuyos y las visitas… Ganas, ganas y ganas.
  1. Asume que emigrar es perder: pierdes la sensación de seguridad que tienes al sentirte arropado por un entorno conocido, tu familia y tus amigos. Pierdes confianza en ti mismo, porque te encontrarás con obstáculos que superar casi a diario y sentirás que flaquean tus fuerzas y hasta que “no vales”. Pierdes identidad al desenvolverte en una cultura que no es la tuya. Pierdes el roce diario de familia y amigos, lo más duro. Pierdes muchas cosas, pero todas ellas se superan y se convierten en GANANCIA. En caso de dudas, volver al punto 5 🙂
  1. Combate la morriña. Cuando te de un ataque y eches de menos España date un baño de realidad y recuerda friamente por qué decidiste venir a Suiza, eso que te faltaba y que viniste a buscar aquí. Y no vale acordarse de la España a la que vamos de vacaciones, porque la vida -desgraciadamente- no es la que vivimos en vacaciones. Confiésalo: no veías tanto a tus amigos ni disfrutabas tanto con tu familia como ahora… cuando vas de visita. ¿Casualidad? 😛

Otro truco anti-morriña que a mi me ayuda mucho: ten por seguro que España SIEMPRE va a estar ahí (y lo sabes). No se va a mover del sitio, ni te la van a quitar. Tu familia y tus amigos estarán allí siempre que vayas, te van a seguir queriendo igual (o más). ¿A que siempre que vas tienes la sensación de que nada ha cambiado? ¿No será porque ES ASÍ?

  1. Mantente positivo y sobre todo se realista. A estas edades ya sabemos que ni todo es tan bonito, ni tan feo, ni tan bueno, ni tan malo. Antes de valorar una situación toma distancia y ponle a tus gafas de lejos un filtro de realidad.
  1. APRENDE-ALEMÁN. Y/o francés e italiano. Un consejo más sobeteado que una barandilla pero que no pasa de moda. Hay quien situaría este punto más arriba, pero para mí el bienestar personal va primero. Dicho esto, es indudable que poder comunicarte con el entorno te ayudará a confiar en ti mismo y tus capacidades, te hará sentirte más cómodo, menos aislado… y te ayudará a conseguir ese bienestar del que hablamos.
  1. En Suiza o en Pekín, diviértete todo lo que puedas y más. Hasta haciendo aquello que de por sí es aburrido. Siempre hay una manera. Buscar trabajo es aburrido, pero siempre se puede mejorar la experiencia (proponte mejorar tu CV, visita agencias, pásate por quedadas after-work que convocan por Facebook para hacer contactos, queda para buscar curro con otros desempleados…). Estudiar alemán tampoco es un carrusel de diversión, pero en Internet hay ejercicios online tipo test, pelis subtituladas y hasta juegos para el móvil que harán más llevadero el aprendizaje. Y si no, siempre puedes buscarte un tandem para practicar y con la excusa irte de cañas. Creatividad al poder.

Y si nada de esto funciona ya solo nos queda acudir a “Emigrantes Anónimos” 😛 El humor que no falte…

Hay quien dice que el mal del inmigrante es no volver a sentirse a gusto del todo en ningún lado. Yo, ambiciosa como soy, aspiro a sentirme a gusto en cualquier parte, disfrutar el lugar en el que vivo y la tierra que me vio nacer. Porque yo a mi España no la cambio por nada… pero de momento de vacaciones 🙂

¿Y vosotros? ¿Cómo fue vuestra historia de amor con Suiza? ¿Os ha pasado como a mí? ¿Que hicisteis para superar vuestra particular crisis?

Cualquier consejo que podáis aportar será más que bienvenido.

En fin, chicos y chicas, salud y amor, mucho amor!

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12 pensamientos en “10 truquillos para volver a enamorarse de Suiza

  1. Muy cierto todo. Me identifico en todo. Antes no quería volver. Ahora, hay días que me encanta y días que me saca de quicio. Pero aqui seguimos, y creo que de momento por mucho tiempo más.

  2. Como cada una de tus entradas Sara, lo has bordado. Me siento identificada de pe a pa, en la relación de amor-odio, en la nostalgia, en las ganas de integrarme más, en la curiosidad por ver aquello que está aún por explorar, en la gente que me queda por conocer.
    Un abrazo virtual!

    • Gracias guapetona! La nostalgia y ese “amor-odio” es el precio que tenemos que pagar por disfrutar lo mejor de dos países al mismo tiempo, jeje! Por cierto, tenemos pendiente una sesión intensiva de integración vía uan tarde de afterwork en Zürich, no? 😉 Vamos poniendo fecha? Un besote

  3. Excelente decálogo aunque teniendo mi país de origen tan lejos (pasajes caros, horas de vuelo etc) hace difícil , en ocasiones, mi reconciliación. No me desanimo y como dices, “si te dan limones, a hacer limonada”. Saludos 🙂

  4. Hola Sara! No podías explicarlo mejor! En mi caso al haber llegado a Suiza con una niña de 10 meses y de momento no “apetecerme” buscar trabajo por lo quemadisima que venía de España tenia muy claro el objetivo: no trabajar de momento pero intentar conocer gente maja, de todos los sitios y hacerme un buen grupo. Y lo he conseguido!! Muchisimo mas de lo que pude llegar a imaginar. Me sirve para practicar mucho ingles y francés, enterarme de como funciona mi pueblo (Montreux, precioso) y no sentirme sola. Si que al principio he de reconocer que hay que echarle muchas ganas, vencer vergüenzas y perezas, saber que por supuesto a tus amigos de España los tienes pero que es muy interesante conocer gente nueva… Yo me lo tome como un trabajo, algo que tenía que hacer si o si. Ahora me lo paso muy bien todos los días, estoy muy ocupada de aquí para allá. Encontré grupos para que jueguen niños de la misma edad, grupos de mujeres… Yo creo que este tipo de grupos están por toda Suiza y son muy útiles! Muchas actividades y a todo he dicho que si siempre con la pequeña conmigo.
    A nosotros nos encanta esquiar, las montañas y cualquier actividad que nos enteramos que organizan.
    Y esto ha hecho que la experiencia Suiza este siendo muy chula. Aunque mi querida España siempre siempre esta en mi corazón!! Me gustan mucho los 2 países.
    Ah! Y me acabo de comprar una bici😃.
    Un abrazo, Marta

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