Suiza y el espíritu navideño

En vista de que las Navidades están a la vuelta de la esquina, hace días compartí en mi página de Facebook un post que escribí allá por 2014 sobre tradiciones de la Navidad suiza. Por pura nostalgia, me dispuse a releer el artículo y cuál no sería mi sorpresa al descubrir que empezaba diciendo “Lo confieso: no soy muy fan de la Navidad”. WTF??? Pero si a mí me encanta la Navidad…

Y es que a veces pasa. Releo algo que escribí hace un tiempo y descubro que ya no me representa, que yo ya no soy ese yo. Es otra, mi yo del pasado. A veces mejor, a veces peor… y, en este caso, muy a mejor.

A día de hoy, lo digo alto y claro, ME ENCANTA LA NAVIDAD 🙂 Incluso me resulta difícil recordar que no me gustara o justificar por qué. El caso es que, da igual, en algún momento me reconcilié con las Navidades y empecé a disfrutarlas intensamente. Y creo que Suiza ha tenido mucho que ver…

Suiza: la Navidad hecha país

Sé que al pensar en “el país de la Navidad” no es precisamente Suiza lo que nos viene a la cabeza. Que imaginamos Laponia, cubierta de nieve, y el taller de Papa Noel con miles de elfos currando a destajo. Pero de verdad creo que, si hay un país en el que la Navidad se vive intensamente, ese país es Suiza.

La decoración de las calles, sembradas de luces; las plazas y sus gigantescos árboles repletos de bolas y guirnaldas; los mercadillos de Navidad en los que no falta detalle; el Glühwein caliente y especiado, capaz de sacarle el frío del cuerpo al mismo invierno; las tradiciones como el calendario o la corona de Adviento, que anuncian la llegada de las navidades en cada casa semanas antes… hacen que uno se anime a disfrutar de estas fiestas con los primeros adornos navideños.

Es verdad que echo de menos los villancicos (que en España suenan a todo trapo en cada supermercado desde hace días, algo que antes me repateaba), los anuncios de turrones por todas partes, los décimos de lotería colgando tras la barra de todo bar de Tarifa a Santander y, por supuesto, a los Reyes Magos

… pero ha sido Suiza quien ha prendido en mí la llama del amor por la Navidad.

Un amor perfectamente extensible a la Navidad en España, que hace que ahora mismo me muera por ir para allá, montar el belén (con sus miles de figuritas y su musgo natural, como debe de ser), coger una pandereta y ponerme de polvorones  y cabritas (como se llama al mazapán en mi pueblo) hasta las trancas.

Sacúdete al Grinch que llevas dentro en 5 cómodos pasos en Suiza

1. Déjate caer por un mercadillo navideño: porque, sobre todo en Suiza, son lo más de lo más. En ellos se respira Navidad en estado puro y hay tanto que hacer… Ideal para quedar con amig@s y/o familia, dar un paseo, beber Glühwein para entrar en calor, comer algo rico y comprar artesanía o decoración navideña (en la imagen, el mercadillo de Navidad de Zurich). 

2. Decora tu casa: venga, no seas Grinch y anímate. Aprovecha tus comprar del mercadillo y dale un toque navideño a tu hogar en la forma en que te apetezca. Puedes recurrir al típico árbol de Navidad o innovar, a tu gusto.

3. Hazte con un buen calendario de adviento… o fabrícate uno: sin duda una de las tradiciones navideñas más ilusionantes por estos lares. ¿Que te da pereza? Hay miles de calendarios de adviento que puedes comprar, desde el típico de chocolates hasta un calendario de cervezas (sí, cervezas! 24 para ser exactos… mmmmm…).

4. SÉ SOLIDARI@: la Navidad y el fin de año son fechas muy apropiadas para celebrar todo lo bueno que tenemos en nuestra vida, dar gracias por ello y pensar en quienes no tienen o han tenido tanta suerte. En estas fiestas, hay miles de oportunidades a nuestro alrededor para ser solidarios e intentar ayudar en la medida en que nos sea posible a personas por circunstancias más desfavorecidas. Desde donar comida o juguetes hasta apadrinar a un/a niñ@ o aportar algo de dinero a alguna causa… las posibilidades son infinitas. Elige tu causa y dale una manita.

5. Vuelve a casa por Navidad… o no, que tampoco pasa nadavolver a casa se disfruta en cualquier época del año y es algo especial en estas fechas, pero si no se puede tampoco hay por qué amargarse la vida, ni mucho menos las Navidades.

Porque no volver a casa por Navidad no es un ningún drama (incluso tiene sus ventajas), hay tantas formas de celebrar la Navidad como personas y sus circunstancias… y en esta vida hay que saber jugar con las cartas que nos tocan en cada partida 🙂 Allá donde estés, disfrutar es posible…

 

¿Y vosotr@s? ¿Disfrutáis ahora más de la Navidad que antes o al contrario? ¿Os gusta la Navidad en Suiza? ¿Creéis que en estas fechas se respira un auténtico espíritu navideño en el país? Venga, va, contadme vuestras experiencias navideñas… y que Papá Noel / el Niño Dios / Los Reyes Magos o a quien le hayáis mandado la carta sea/n muy, muy generoso/s este año!!!

Desde ya, Feliz Navidad 🙂

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13 pensamientos en “Suiza y el espíritu navideño

  1. Buenas tardes.
    Que recuerdos me trae tú artículo, como ya te imaginarás soy de papá Noel, cosa que ahora no me da problemas, pero cuando llegue a España era el bicho raro , tanto en la familia con la que estaba como el resto de mi entorno.
    Esperaba con ansias el regalo que me llegaba de Suiza para las Navidades y se morían de envidia,ya que los demás tenían que esperar hasta la llegada de los reyes magos.
    Siempre relaciono las Navidades con el aroma de castañas recién asadas, que de pequeño me compraban mis padres en interlaken.
    Felices fiestas.

    • No me puedo imaginar a alguien esperando a Papá Noel en la España de hace unos años, jejeje! Pero sin duda el que llegue antes es una gran, gran ventaja 🙂

      Me alegro de que el artículo te haya traído buenos recuerdos y gracias, como siempre, por compartir tu preciosa experiencia!

      Felices Fiestas!
      Sara

      • Pues yo era otra de esas! Y en Reyes, nada! Pero aprovechábamos las fiestas para jugar muchísimo más que el resto. 😉

      • Jajajaja,muy bien, recuerdo que hacían una trenza, que podía ser de tres o cuatro tiras de masa.
        Como el horno que usaban era de leña y de grandes proporciones el pan una vez terminado y horneado podría pesar tranquilamente más de un kilo.

  2. Pues yo este año sí voy a ser Grinch, muy a pesar de Luy.
    No tengo ganas de decorar la casa, la verdad. Ni ganas ni tiempo. Aún ando abriendo cajas de mudanza y reordenando rincones, por no hablar de adaptarme a un dúplex y a toda las nuevas rutinas que hay que instaurar viviendo (y sobre todo limpiando) en dos planos distintos…. :S
    El año.que viene será otra historia….

    • Pues claro que sí, Rocío, estás en todo tu derecho! Ya te digo que yo hace unos años era más Grinch que el Grinch xD Pero hasta en eso ha cambiado una en este bendito país, madre mía…

      ¡Ánimo con la aclimatación a vuestro nuevo hogar! Un dúplex, wow, qué glamour… 🙂

      • No suelo ser Grinch (salvo en Halloween, que no abro la puerta a niños ávidos de caramelos, jajaja). En Navidad suelo decorar y poner adornos… Es solo que este año I just don’t feel it…. 😦

    • Alaaaaaaaa, así que has probado el calendario de birras!!! Y es tan guay cómo parece??? Algún año lo tengo que probar 🙂

      Las Navidades en Suiza son una pasada, y con niños mucho más, me imagino. Bueno, me da que estoy a punto de descubrirlo (aunque Rafa todavía no se entera de nada, el pobre).

      Besete navideño de vuelta!

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