Living la vida en Suiza

Lo mejor y lo peor de vivir en Suiza (I)

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Siempre que me cruzo con alguien dispuesto a compartir su opinión sobre éste mi pequeño blog recibo el mismo comentario: “escribes de una forma muy positiva”. Vaya por delante que me alegro de no resultar una ceniza, pero al mismo tiempo me preocupa transmitir una imagen distorsionada de la vida en este país sin ser consciente de ello.

Porque la vida en Suiza es y puede ser maravillosa, como decía el gran Andrés Montes, pero también tiene sus cosicas. Al igual que la vida en Madrid o en Sevastopol, en función de diversas circunstancias. Y es que las circunstancias lo son todo, y no solo las nuestras. Al final los días buenos y malos son resultado de mil y una circunstancias propias y ajenas que confluyen y se alían para hacernos sonreír o tirarnos de los pelos.

Aún así, me preocupo: ¿será que estoy transmitiendo una idea de Suiza cercana al país de la piruleta, donde abundan las casas de chocolate y sobrevuelan unicornios coloraos? Para disipar dudas, hoy voy a hacer “examen de conciencia” (creo que no digo algo así desde mi primera Comunión… que fue casi la última) y confesaros qué es para mi lo mejor y lo peor de vivir en Suiza.

Lo mejor de lo mejor de vivir en Suiza

Para no perder mi espíritu de la golosina, voy a empezar por lo mejor, por lo que más mola. Y como no pretendo que este post sea una payasada, me pongo seria y procedo a contaros qué es para mí práctica y objetivamente lo mejor de vivir en este bello país (detalle que no incluyo en la lista porque en eso estamos todos de acuerdo):

1. Mercado laboral y condiciones de trabajo: con un paro que ronda el 3% en el caso de los suizos y el 6% en la comunidad inmigrante, puedo decir sin temor a equivocarme que el mercado de trabajo suizo goza de buena salud. Hay oferta (aunque cada vez hay más demanda) y eventualmente se acaba encontrando trabajo. A esto se suman unas condiciones laborales atractivas que van más allá de un buen sueldo: una carga de trabajo moderada (salvo picos y excepciones), buenos horarios, jornadas que dejan tiempo libre para disfrutar de la vida o conciliar trabajo y familia (algo que en España parece cada vez más ciencia ficción)… very well fandango.

*Ojo: esto no significa que todo el que venga a Suiza en busca de trabajo lo encuentre. Por supuesto, encontrar trabajo depende de muchos y variados factores: permiso de trabajo, idiomas, formación… Por si hay dudas, os recomiendo que leáis: “Me gustaría irme a Suiza a trabajar” hasta el final, incluyendo enlaces recomendados. Os dará una buena idea de la que, según mi punto de vista (personal e intransferible, que no infalible) es la realidad hoy día

2. Gran comunidad inmigrante: con un 25% de población que ha venido de fuera, Suiza es un buen país para expatriados. Sentirse solo es solo una opción, si es que así se prefiere. En nuestro caso, si nos tira lo patrio, miles de españoles y latinos conviven por estos lares y es fácil hacer amigos nacionales que llegan a convertirse en una nueva “familia”. Pero no se queda aquí la cosa. Me atrevería a decir que Suiza cuenta con buena representación de gran parte del mundo mundial, y eso conlleva muchas ventajas: ambiente multicultural (sobre todo en grandes ciudades), contacto con otras culturas, posibilidad de practicar idiomas… hasta podrás aprender chino porque siempre habrá alguien dispuesto a practicar contigo y hasta a hacerse tu amig@ 🙂

3. Seguridad: Suiza es uno de los pocos países de Europa en los que las tiendas exhiben género en plena calle sin ningún tipo de vigilancia, no es necesario amarrar los muebles del jardín con cadenas (un jardín que muchas veces está a pie de calle, accesible para cualquiera) y puedes estar tranquilo en cuanto al riesgo que corren tus pertenencias personales en bares, parques y hasta en el transporte público. Si eres aficionad@ a comprar online, te acostumbrarás a llegar a casa y encontrarte el paquete en la entrada del edificio o el pasillo. Los niños juegan en la calle sin vigilancia desde temprana edad. Todo esto, junto con un índice de criminalidad entre los más bajos del mundo, hace la vida más fácil y agradable. Un gran factor a tener en cuenta.

4. Limpieza y organización: Suiza es un país muy limpio y cuidado. Además de contar con unos excelentes servicios públicos de limpieza y mantenimiento, existe una gran conciencia social en cuanto a la conservación de los espacios comunes. Además, en términos generales, la organización es valor al alza en Suiza. Priman el orden y la puntualidad (buena prueba de ello es el excelente servicio de transporte público, del que muchas veces nos quejamos pero que sigue siendo el mejor que he probado), y al ser un país pequeño la burocracia -el dichoso papeleo- no es un infierno. De hecho es habitual resolver varios trámites en el mismo lugar y momento, en no más de 15 minutos y de forma eficaz y eficiente. Un lujo.

5. Oferta de ocio y viajes: como no podía ser de otra manera, un país “rico”, precioso y que deja tiempo libre a sus ciudadanos para disfrutar de la vida solo puede ser un auténtico filón en cuanto a oferta de ocio y viajes. Sin salir de Suiza, hay un sinfín de planes y actividades que podemos llevar a cabo. Aquí no hay lugar para el aburrimiento (ya sea gratis, en plena naturaleza, o pagando para acceder a otras actividades). En cuanto a viajar, su inmejorable ubicación en el corazón de Europa ofrece incontables posibilidades de descubrir otros países y culturas por tierra y aire. Lo del mar ya si eso lo dejamos… pero ni falta que hace (al menos a mi, que siempre he sido “de interior”).

¿Qué os parece? ¿Quitaríais o añadiríais algo a la lista? ¿Me sigo pasando de positiva?

Como hoy es un buen día, brilla el sol y pensar en lo mejor de Suiza me ha dejado muy buen sabor de boca… voy a dejar las penas para la semana que viene 😉 Permanezcan atent@s a sus pantallas!

Continuará…

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