Viajar desde Suiza: nuestra ruta en coche por Sicilia (II)

Como os contaba la semana pasada, Sicilia es el destino ideal para volar desde Suiza, viajar con niños, disfrutar de un lugar privilegiado que ofrece mil atractivos (playa y montaña, modernidad e historia, lujo y ruinas… que son todo un lujo), y sobre todo para coger algo de sol y calor antes de la llegada del invierno.

Tras conocer Siracusa y pasar brevemente por Catania, llegamos al Monte Tauro para instalarnos por unos días en Taormina, una de las poblaciones más bonitas de Italia y destino favorito de miles de italianos de dinero, como atestiguan las tiendas de moda al alcance de pocos bolsillos que hay en su calle principal. En un laberinto de callejuelas y escaleras (eso sí, muchas escaleras), Taormina ofrece lujo, restaurantes de primer nivel, otros estupendos y más asequibles, vistas únicas sobre la costa y, lo mejor, hacia el mismísimo volcán Etna, el volcán activo más grande de Europa.

Seguimos en ruta: de Taormina a Palermo

Día 4: en el cuarto día de nuestra ruta, nos centramos en descubrir Taormina de arriba abajo, nunca mejor dicho. Desde nuestro alojamiento, magníficamente situado a unos 200 metros de la calle principal escaleras abajo, y al lado de una calle donde es posible (y bastante fácil en esta época) aparcar gratis, salimos tras desayunar para llegar a la “base” del pueblo, un parque muy especial donde nuestro monete se lo pasó pipa. Desde allí, callejeamos hasta el Teatro Griego, seguimos conociendo esta joyita de ciudad… y por la tarde nos animamos a subir a Castelmola, un pequeño pueblo situado en la cima del Monte Tauro, y que también nos gustó mucho.

Como anécdota os diré que, tras más de media hora esperando un autobús que supuestamente iba a pasar para llevarnos, tuvimos que coger el coche porque el bus jamás apareció xD Typical South Italian xD (sin acritud).

Sobre nuestro alojamiento, el B&B Morfeo, os cuento que fue uno de los primeros que abrió sus puertas en Taormina, que está totalmente renovado, que estuvimos la mar de cómodos, que es children friendly, y que sus propietarios, con Antonio siempre al pie del cañón, resultaron totalmente encantadores y súper hospitalarios. Por ubicación, instalaciones, vistas, asistencia y desayuno (muy completo y variado), totalmente recomendable… y muy bien de precio (pagamos 200 EUR por 3 noches).

Día 5: hoy el día prometía, y es que por fin íbamos a acercarnos a la cima del volcán Etna (yuhuuuu). Y cuando digo “acercarnos” hablo en términos relativos, porque llegar hasta la cima es una hazaña reservada a expertos montañeros (o locos de remate). Tras desayunar, cogimos el coche y nos encaminamos al Etna por unas carreteras que parecían una venganza en sí mismas, y que a la bajada me costaron un buen mareo. Una vez en el Refugio de la Sapienza, el punto de partida para visitar las inmediaciones del volcán, aparcamos y nos dispusimos a dar un paseo abrigados hasta las cejas. Y es que allí arriba hace un frío del carajo, y un viento que hace difícil hasta caminar. Aun así, incluso el peque se pegó su buen paseo entre rocas volcánicas y vistas sobre cráteres que nos dejaron boquiabiertos. ¡Menuda experiencia!

Para acabar el día, decidimos bajar a la playa de Naxos-Giardino, pueblo a los pies del Monte Tauro, para comer y disfrutar de una tarde de juegos y carreras en la arena. Tuvimos la gran suerte de dar con el que más tarde supimos es uno de los mejores restaurantes del pueblo: A Putía (Bodega en italiano, mal pensad@s). Para chuparse los dedos… mmmmm

Por la noche, intentamos cenar en uno de los mejores restaurantes de Taormina, la Trattoria Tiramisú (no confundir con el Restaurante Tiramisú), pero por dejados nos quedamos sin mesa y algo más tarde no era lugar para entrar con un niño dormido (a no ser que quieras que se despierte y te pegue la cena, en el peor de los sentidos). Si podéis, no os lo perdáis.

Día 6: nos despedimos de Antonio y familia, y pusimos rumbo a Palermo por la carretera de la costa peeeero una serie de catastróficas desdichas nos llevó a tener que volver a Taormina y decidimos ahorrar algo de tiempo atravesando la isla. Y, como no hay mal que por bien no venga, recorrer parte del interior de Sicilia nos resultó totalmente fascinante. El día había amanecido gris y lluvioso, la niebla protagonizaba el paisaje, y por momentos no sabíamos si estábamos en Sicilia o en Escocia. Para comer, decidimos parar en Enna, una ciudad situada en una montaña, a 1.000 metros sobre el nivel del mar, y que ofrece una de las mejores vistas de la isla, como podéis apreciar en las fotos que hicimos.

Cuando acabamos de comer llovía a cántaros, pero eso no nos impidió disfrutar de un paisaje realmente mágico.

Satisfechos tras la parada, cogimos el coche y en poco más de una hora ya estábamos en Palermo. Aunque en muchos blogs recomiendan no acceder al centro con el coche, nosotros nos aventuramos y no tuvimos ningún problema, ni a la hora de lidiar con el tráfico y la forma de conducir siciliana (que no nos pareció para tanto), ni para aparcar a 5 minutos andando de la Catedral, concretamente aquí.

Tras aparcar, caminamos hasta la Catedral de Palermo, que nos dejó gratamente sorprendidos. Tanto por fuera como por dentro, nos pareció preciosa.

Lamentablemente el día no acompañaba, empezaba a oscurecer, y decidimos poner rumbo a nuestro último alojamiento en la isla, cerca del Aeropuerto desde el que salía nuestro vuelo al día siguiente.

Así, con las barrigas llenas y el corazón muy contenta, como Marisol, volvimos a casa en un vuelo con escala en Roma que ojalá pudiéramos habernos ahorrado. Y es que, ¿a quién le gustan las escalas… con niños? Qué locura…

Consejos para viajar por Sicilia

  • Aunque el clima es mediterráneo y suave también durante el otoño y el invierno, conviene llevar ropa de abrigo, sobre todo si se pretende subir al Etna (hace un frío que pela)
  • Sobre el transporte, el público es poco de fiar, por así decirlo. Si no queréis perder mucho tiempo o veros en medio de la nada… lo mejor es alquilar un coche.
  • Los sicilianos no conducen tan mal como habíamos leído o nos habían contado. Íbamos preparados para lo peor, y al final no fue para tanto. Al menos nosotros no vivimos ninguna situación desagradable al volante!
  • Por norma general, en Sicilia se come a la 1.30 pm y se cena a las 8.30 pm (aunque los restaurantes suelen estar abiertos a las 12 pm y a las 7.30 pm para los turistas del norte).
  • Los platos tradicionales por excelencia en la isla son la pasta alla norma (con berenjena y queso ricota), la pasta con pistacho y bacon, el helado en brioche, el pez espada en cualquier presentación, y el pistacho en todas sus variantes, incluyendo el pesto. Ri-quí-si-mo.
  • Como en el norte de Italia, nos encontramos con muchos sitios que ofrecían “aperitivo” a las 6-7 de la tarde. Por 6-8 EUR por persona, ofrecían una barra con piscolabis para comer a discreción. Ideal para merendar si se tiene hambre!
  • ¡No os dejéis la cámara de fotos en casa! Sicilia está lleno de rincones preciosos, para inmortalizar más allá de Instagram.

 

¿Y vosotr@s? ¿Conocéis esta bella isla italiana? ¿Os vais a animar a viajar para conocerla? Si la respuesta es SÍ, espero ansiosa vuestras impresiones y comentarios.

Ciao, bellos

Turismo: 5 planes para 5 días en la Suiza alemana

Seguro que os habéis encontrado en la situación: estáis planeando vuestras vacaciones o acabáis de llegar a Suiza y os gustaría conocer el país, o quizá residís aquí y familiares y amigos de visita os preguntan qué pueden hacer durante su estancia para conocer lo más bonito / típico / pintoresco in der Schweiz (o sea, la Suiza alemana).

En función del tiempo de que dispongáis / dispongan los visitantes, será más o menos fácil decidir qué visitar. Pero son tantos los lugares, ciudades imprescindibles, pueblos con encanto, paisajes inolvidables y actividades que se pueden llevar a cabo para disfrutar de esta parte de Suiza que, irremediablemente, tocará valorar diferentes opciones y priorizar.

Por eso hoy, pensando en quienes queréis conocer esta parte de Suiza, acabáis de llegar y os morís por recorrer vuestro país de adopción o, como yo, os enfrentáis a menudo a ejercer de guía turístic@… os presento 5 planes* para hasta 5 días descubriendo la Suiza alemana, ideales para visitantes principiantes. Sigue leyendo

Lo mejor y lo peor de vivir en Suiza (I)

Siempre que me cruzo con alguien dispuesto a compartir su opinión sobre éste mi pequeño blog recibo el mismo comentario: “escribes de una forma muy positiva”. Vaya por delante que me alegro de no resultar una ceniza, pero al mismo tiempo me preocupa transmitir una imagen distorsionada de la vida en este país sin ser consciente de ello.

Porque la vida en Suiza es y puede ser maravillosa, como decía el gran Andrés Montes, pero también tiene sus cosicas. Al igual que la vida en Madrid o en Sevastopol, en función de diversas circunstancias. Y es que las circunstancias lo son todo, y no solo las nuestras. Al final los días buenos y malos son resultado de mil y una circunstancias propias y ajenas que confluyen y se alían para hacernos sonreír o tirarnos de los pelos.

Aún así, me preocupo: ¿será que estoy transmitiendo una idea de Suiza cercana al país de la piruleta, donde abundan las casas de chocolate y sobrevuelan unicornios coloraos? Para disipar dudas, hoy voy a hacer “examen de conciencia” (creo que no digo algo así desde mi primera Comunión… que fue casi la última) y confesaros qué es para mi lo mejor y lo peor de vivir en Suiza. Sigue leyendo

Destino Zürich: un recorrido por la historia y cultura zuriquesa

captureLa historia es una de las mejores herramientas de que disponemos para conocer la esencia de un lugar y entender la cultura, costumbres e incluso el carácter de sus habitantes. Por eso, siempre que viajamos, marido y yo dedicamos el primer día a hacer un recorrido guiado a través de la historia del lugar en el que nos encontramos.

De manos del guía de turno, descubrimos cada detalle relevante del pasado, intentamos conectarlo con el presente, fantaseamos sobre el futuro, resolvemos dudas, nos recreamos en cada escenario de cada acontecimiento… y nos adentramos en la realidad del lugar hasta sentirnos menos extraños.

Por eso, desde que llegué a Suiza siempre tuve en mente hacer un recorrido por Zürich para conocer un poco más el suelo que pisamos. Cuando empecé a trabajar y a venir cada mañana a la ciudad, el plan se convirtió en una asignatura pendiente. Sigue leyendo