Mi experiencia de parto en Suiza (III y último capítulo :P)

Y ahí estaba yo, rodeada de matronas y ginecólogas que ni sabían de dónde venía la sangre, ni qué podía ser…

Y lo cierto es que yo me encontraba bien, las constantes del gordito eran buenas y todo parecía normal, así que finalmente decidieron esperar, dejándonos sobre aviso: si las constantes empezaban a caer me harían una cesárea de urgencia en la que, al igual que en un parto natural, me podría acompañar mi pareja y haría el “piel con piel” (algo que en España no es posible en caso de cesárea, ojo).

Una matrona aparecía cada 5 minutos para asegurarse de que todo iba bien. Tras horas de contracciones, el enema, el calmante y los vómitos… mi cara era un poema. ¿Todo esto para acabar en cesárea? En un momento dado perdimos el pulso de gordito porque el monitor, pegado a mi barriga, se había movido. Yo estaba tranquila porque tenía claro que todo iba bien, pero una vez más la reacción de matronas y ginecólogas fue impecable: rápida, tranquila y eficaz.

Finalmente, me colocaron bien el monitor y las constantes de mi bebé de las nieves volvieron a la pantalla. Todo iba bien. Cuando me volvieron a revisar, el sangrado había desaparecido, así que corrimos un tupido velo y seguimos adelante: centímetro a centímetro. Sigue leyendo

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Mi experiencia de parto en Suiza (II)

Como os contaba, el nacimiento de nuestro gordito no fue para nada como me esperaba, empezando por la fecha. Y es que yo salía de cuentas el 17 de diciembre pero estaba segura de que el parto se retrasaría una semana, como a mi madre, y que nuestro niño navideño llegaría el 24 o 25. “Pobre -me torturaba yo-, su cumpleaños siempre quedará eclipsado por las Navidades…”

En esas andaba, 3 semanas antes del día D, a tope con mi té de hojas de frambuesa, el picante, la onagra, las caminatas, la acupuntura… para que el parto no se me retrasara demasiado, cuando la ginecóloga me dio la baja total y dejé el trabajo para descansar y terminar de preparar lo que nos faltaba, que era bastante.

En mi primer día “libre”, segura de tener un mes por delante, fui a la pelu y me centré en terminar un par de artículos que tenía pendientes. Era jueves y el finde prometía: esa noche encendían las luces de Navidad, abría el Mercadillo navideño y además venía mi hermana, que le hacía ilu verme gorda, muy gorda.

Y llegó el día siguiente y también mi hermana, como estaba previsto. Cena, charleta, a dormir que no puedo con la vida… y en plena noche empecé a sentirme rara. Sigue leyendo

Mi experiencia de parto en Suiza (I)

Queridas amigas embarazadas en Suiza, vosotras lo sabéis mejor que nadie: si algo obsesiona a toda embarazada es el momento parto; pero si además va a tener lugar en un país que no es el nuestro, en otro sistema sanitario y puede que hasta en otro idioma… las dudas y miedos se disparan hasta no dejarnos dormir por las noches (con permiso de la acidez, la barrigota y/o las pataditas de rigor).

Al menos ese fue mi caso. Más allá de querer estar bien informada sobre el proceso en sí, recuerdo haber pasado horas y horas buscando información relacionada con “parir en Suiza”, en concreto experiencias reales de mujeres que hubieran dado a luz en Suiza.

En solidaridad con mi yo pasado y con vosotras, y a tenor de lo poquito que encontré, hoy, casi un año después del que fue mi momento parto, quiero compartir mi experiencia desde la preparación -la información que recibí, las opciones entre las que pude elegir…- hasta el propio parto. Una experiencia que os adelanto -spoiler para impacientes- que fue muy buena 🙂 Sigue leyendo

La mater/paternidad “en solitario” en Suiza (o en cualquier parte)

¡Hola a tod@s, he vuelto! Después de varias semanas alejada de las teclas, hoy por fin he encontrado el momento y las ganas necesarias para sentarme frente al ordenador y ponerme al día con vosotr@s, que ya os echaba yo de menos 🙂

Así es. Mi maromo ha tenido la estupenda idea de irse de Badi con nuestro monete y dejarme la tarde para mi, tarde que he decidido disfrutar en casa para hacer todas esas cosas que una siempre quiere y no puede, empezando por reencontrarme con NETFLIX (en una breve incursión, porque para ponerme al día necesitaría un mes) y siguiendo, por supuesto, por darle al teclado.

Y resuelto el problema “falta de tiempo” no ha tardado en aparecer un segundo interrogante: “pero vamo a ve, y yo… ¿sobre qué escribo ahora?”. Porque cuando el día a día de una transcurre entre biberones y papillas, cambios de pañales y ropa, paseos con carrito… no queda mucho espacio (ni tiempo, una vez más) para las ideas.

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