La mater/paternidad “en solitario” en Suiza (o en cualquier parte)

¡Hola a tod@s, he vuelto! Después de varias semanas alejada de las teclas, hoy por fin he encontrado el momento y las ganas necesarias para sentarme frente al ordenador y ponerme al día con vosotr@s, que ya os echaba yo de menos 🙂

Así es. Mi maromo ha tenido la estupenda idea de irse de Badi con nuestro monete y dejarme la tarde para mi, tarde que he decidido disfrutar en casa para hacer todas esas cosas que una siempre quiere y no puede, empezando por reencontrarme con NETFLIX (en una breve incursión, porque para ponerme al día necesitaría un mes) y siguiendo, por supuesto, por darle al teclado.

Y resuelto el problema “falta de tiempo” no ha tardado en aparecer un segundo interrogante: “pero vamo a ve, y yo… ¿sobre qué escribo ahora?”. Porque cuando el día a día de una transcurre entre biberones y papillas, cambios de pañales y ropa, paseos con carrito… no queda mucho espacio (ni tiempo, una vez más) para las ideas.

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Suiza: entre los peores países para trabajar*

Capture¿Sorprendid@s? Pues así es amig@s, en Suiza no es oro todo lo que reluce por mucho que encabece los rankings relacionados con seguridad a nivel laboral, sueldos y calidad de vida. Hay un aspecto en el que Suiza no sólo suspende sino que cae hasta las últimas posiciones: es uno de los peores países para trabajar… si eres mujer.

Así lo asegura el Índice “techo de cristal”** (datos vigentes en 2017) que publica cada año The Economist con el objetivo de señalar aquellos países en los que las mujeres reciben mejor o peor trato igualitario en el ámbito laboral, en función de factores como nivel de formación, participación de la mujer en el mercado laboral, representación en puestos de responsabilidad, salarios… y también derechos ligados a maternidad (baja, salario percibido…), el coste del cuidado de los hijos y, desde este año, los derechos de paternidad.

Y es que, a estas alturas, está más que demostrado que cuando el hombre disfruta de permiso de paternidad, las mujeres tienden a volver al mercado laboral, alcanzan puestos de mayor responsabilidad en sus empresas y la brecha de ingresos entre hombres y mujeres se reduce. Pero ésta es solo la punta del iceberg. Sigue leyendo