2016: ¿el peor verano de la historia en Suiza?

30933_640Señores, el Böögg ha hablado. O mejor dicho, su cabeza ha explotado. Y el hecho no tendría mayor interés si no fuera porque, en esta ocasión, ha augurado que el próximo verano será frío, lluvioso y tempestuoso. En concreto, si se cumple el pronóstico, el que viene será el peor verano de la historia de la Confederación Helvética. Casi na.

Para quienes no tengáis ni idea de lo que estoy hablando, os cuento brevemente que ayer tuvo lugar en Zürich la fiesta del Sechseläuten, con la que se celebra el paso del invierno a la primavera, y la tradicional quema del Böögg, un muñeco de “nieve” (algodón, en realidad) al que se prende fuego hasta que tu cabeza explota mientras un jurado de expertos formado por miles de personas cronometran: cuanto antes explote, mejor será el verano y cuanto más tarde en explotar… mal asunto.
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Tradiciones suizas: Räbechilbi, la noche de los nabos-farolillo de Richterswil

12249829_10208363121179913_6523096771352079468_nImagina un típico pueblo suizo casi a oscuras, iluminado solo por la tenue luz de miles de nabos convertidos en farolillos y adornados para la ocasión. Imagina las calles y esquinas, las escaleras y portales que conducen a las casas, las ventanas y balcones, los parques y las fuentes… cada pequeño rincón convertido en escenario de un perfecto cuento de hadas.

Pues ese es precisamente el ambiente que recrea el pueblo de Richterswil -a orillas del Zürichsee, a 30 kms de Zürich y a 10 kms de Raperswil- el segundo fin de semana de noviembre de cada año, en una celebración que atrae a decenas de visitantes deseosos de disfrutar del espectáculo que ofrece el pueblo de noche “a la luz de los nabos”.

Räbechilbi: soñando despiertos

Visitar Richterswil en pleno Räbechilbi es como viajar en el tiempo hasta esos días en los que no existía la electricidad y al caer el sol nos quedábamos completamente a oscuras, con la única compañía de velas y lámparas de aceite o queroseno. Tiempos que solo recuerdan nuestros abuelos, pero que podemos experimentar mientras nos perdemos entre las típicas casas suizas que pueblan Richterswil. Sigue leyendo