Tradiciones de la Navidad suiza: el Calendario de Adviento y Samichlaus, el Papa Noel suizo

Lo confieso: no soy muy fan de la Navidad. Se que muchos reprobareis mi actitud, pero en mi defensa diré que cada año intento afrontar estas fechas con la mayor ilusión posible y, al final, siempre me dejo llevar por toda la “parafernalia” navideña de decoración, celebraciones, comilonas y consumismo regalos (sí,

ahí está el Grinch que vive en mi :P)

Por las mismas, he de admitir que la Navidad en Suiza conquista a cualquiera. Incluso a mi. Y es que, como bien sabéis y disfrutais los que vivís aquí, la Navidad en este país es sinónimo de luz, color, calles de cuento de hadas, mercadillos, Glühwein y chocolate, mucho chocolate.

Curiosamente, Suiza, dividida desde tiempos de la Reforma Protestante en dos confesiones religiosas distintas -Católica y Protestante- celebra esta festividad con una intensidad que bien podría corresponder a países tradicional y mayoritariamente católicos, como España o Italia. Tanto es así, que la Confederación Helvética empieza a celebrar estas fiestas cuatro semanas antes de Navidad, conmemorando el Adviento (las cuatro semanas que preceden a la Navidad).

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Fiestas y tradiciones suizas: el Sechseläuten y la quema del Böögg

Una de las fiestas más esperadas cada año en Zürich es el Sechseläuten, una fiesta de origen medieval que se celebra cada mes de abril para decir adiós al invierno, dar la bienvenida a la primavera y, lo más interesante, intentar predecir si el verano será bueno o malo.

La fiesta, que dadas las fechas se celebra en muchas ocasiones pasada por agua, comienza con la conocida “Zug der Zünfte” o procesión de gremios, en la que personas organizadas por profesiones desfilan con vestimentas típicas de la edad media hasta llegar a la Sechseläutenplatz (la plaza del Palacio de la Ópera).

desfile bööggA las 18.00 h., en la misma plaza, arranca el que es el momento culminante de la fiesta, cuando prenden fuego a una figura de un muñeco de nieve llamado Böögg (en la ciudad de Zürich “hombre enmascarado o disfrazado”) que previamente han rellenado de pólvora y petardos, al más puro estilo de las Fallas de Valencia. Sigue leyendo