5 grandes peligros de vivir en Suiza

Aunque Suiza es uno de los países más seguros del mundo, no deja de ser un país peligroso. Así es amiguis, a pesar de ostentar una de las tasas de criminalidad más bajas del mundo y de su neutralidad «pacifista», Suiza encierra oscuros secretos que uno solo descubre con el tiempo o, lo que es peor, con la (mala) experiencia.

Por supuesto, se trata de peligros de los que nadie te habla antes de mudarte y de los que apenas oyes hablar cuando acabas de llegar al país, pero que están ahí fuera, latentes, al acecho, esperando la oportunidad de atacar y joderte el día recordarte que sí, que en Suiza se vive de maravilla, pero que tiene sus cosillas.

Que puedes estar segur@ de que nadie va a entrar a robar a tu casa, que ni van a tocar los paquetes de Zalando que el cartero deja en plena calle y a la vista de cualquiera… PERO eso no significa que vivamos en el País de las Maravillas.

Hoy, a pesar de los escalofríos que me produce solo pensar en ello, vamos a hablar de los GRANDES PELIGROS de vivir en Suiza. Muaaaajajajaja (risa terrorífica): Sigue leyendo

Mi experiencia de parto en Suiza (III y último capítulo :P)

Y ahí estaba yo, rodeada de matronas y ginecólogas que ni sabían de dónde venía la sangre, ni qué podía ser…

Y lo cierto es que yo me encontraba bien, las constantes del gordito eran buenas y todo parecía normal, así que finalmente decidieron esperar, dejándonos sobre aviso: si las constantes empezaban a caer me harían una cesárea de urgencia en la que, al igual que en un parto natural, me podría acompañar mi pareja y haría el «piel con piel» (algo que en España no es posible en caso de cesárea, ojo).

Una matrona aparecía cada 5 minutos para asegurarse de que todo iba bien. Tras horas de contracciones, el enema, el calmante y los vómitos… mi cara era un poema. ¿Todo esto para acabar en cesárea? En un momento dado perdimos el pulso de gordito porque el monitor, pegado a mi barriga, se había movido. Yo estaba tranquila porque tenía claro que todo iba bien, pero una vez más la reacción de matronas y ginecólogas fue impecable: rápida, tranquila y eficaz.

Finalmente, me colocaron bien el monitor y las constantes de mi bebé de las nieves volvieron a la pantalla. Todo iba bien. Cuando me volvieron a revisar, el sangrado había desaparecido, así que corrimos un tupido velo y seguimos adelante: centímetro a centímetro. Sigue leyendo